EL viaje aún no empieza y ya estoy feliz, cuento los minutos y segundos. Nada me importa solo quiero que llegue agosto y partir para Finlandia. En estos días conocí 15 personas de todo el mundo que viajarán en la misma fecha que yo, y tengo que decir que es un grupo genial; no me importa siquiera que esté en mi último año de colegio (más bien último medio año). Todavía no me asignaron ni ciudad ni familia, pero tengo esperanzas de que pueda ir a Jyväskylä donde vive mi amigo Eetu. Esa es otra ventaja, a esta altura ya conozco mucha gente de allá por lo que me quiero ir más rapido todavía. No me importa sí mi familia anfitriona sea rica o no, solo espero poder disfrutar esta experiencia todo el año con ellos, el resto no importa.
Los chicos estos que les conté los conocí por un grupo de facebook, el cual es genial (no facebook, el grupo), y ya hace unos días largos que estoy hablando con muchos de ellos. Somos todos distintos pero con algo en común, todos amamos nuestro destino y no sabemos por qué. Por más que tratamos de justificar lo injustificable no podemos decir que no estamos locos. El simple hecho de arriesgarnos a un intercambio ya nos hace locos, pero elegir Finlandia ¡Por Dios!
Recién estamos en marzo y sé que falta demasiado para agosto, pero no puedo dejar de fantasear con el viaje y todo esto. Por un lado mucha gente me dice que ya estamos, que no falta anda y tengo otras personas que me recuerdan mis prioridades para que no despegue aún de la tierra y no me vaya con un mundo de problemas de acá. Sea como sea solo sé que me quiero ir y que muero por subir a ese avión y decir: "GRACIAS ARGENTINA HASTA ACÁ LLEGAMOS".